Lunes, 06 Octubre 2014 00:00

Los vientos del conflicto

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Cuando nuestro barco se dirige sin remedio hacia la tempestad, sin que sepamos, podamos o queramos hacer nada para evitar su rumbo, puede que sea el momento adecuado para comprobar que nuestra navegación está siguiendo unas pautas que hacen que el naufragio sea de lo más previsible. 

Sirva la metáfora marina para adentrarnos en el explosivo mundo del conflicto, la tempestad que a menudo parece adoptar la forma de tormenta perfecta, y atar algunos cabos sueltos que tienen que ver con los motivos por los que nuestro barco, sea familia, empresa o país, se ve envuelto por vientos contrarios que hacen inviable el enderezar el rumbo.

Esos vientos tienen que ver con la explicación que hacen del conflicto las partes, cómo la historia se va configurando siguiendo un guión que dará como resultado una particular narrativa. 

Una organización en su intento de crear una visión de futuro que sea entendida y compartida por sus miembros necesita crear una narrativa. Con un sentido estratégico. De hecho, no deberíamos hablar de narrativa a secas sino de narrativa estratégica, una poderosa herramienta que es la materia que cohesiona a toda organización por su capacidad de ilusionar y hacer partícipes a los receptores de un sueño que sólo será posible con su participación activa. 

Es la herramienta favorita del mundo de la política por su capacidad de dar un significado conjunto del pasado, presente y futuro que sea coherente con la corriente política que se quiere imponer. A través de ella se trata de extender la influencia, gestionar las expectativas y cambiar el entorno en que opera. Es la base para cambiar gobiernos o para cambiar sistemas.

Y todo cambio tiende a generar conflicto. Sobre todo cuando ese cambio implica el choque entre diferentes narrativas nacionales.

La narrativa nacional y, en ese contexto, la narrativa del conflicto es donde se ha desarrollado una mayor investigación. En este entorno el académico Daniel Bar-Tal y otros especialistas, que han estudiado en profundidad el denominado conflicto intratable, nos señalan las claves de la narrativa del conflicto que bebe de dos fuentes fundamentales: los eventos históricos que, a menudo, se simplifican y se alteran para dotarles de un valor moral y los símbolos y experiencias comunes.

Pero una bandera o una fecha determinada no es suficiente para construir una narrativa nacional. Es necesario seguir paso o a paso los componentes que constituyen el ethos, ese conjunto de creencias compartidas que proporcionan la orientación dominante a una sociedad, que en tiempos de conflicto cobran una especial importancia.

Sembrando vientos.

Esos componentes, que actúan a modo de vientos que impulsan al barco hacia la tormenta, tienen como punto de partida un enfoque polarizado donde la dualidad nosotros/ellos ejerce de centro magnético sustentado por un sinfín de estereotipos y prejuicios hacia el otro.

A partir de esta dualidad los vientos que componen la narrativa pueden soplar en distintas direcciones, como señala Bar-Tal en su análisis del ethos del conflicto árabe-israelí que bien puede utilizarse para trazar paralelismos con otros:

  • La justicia de los objetivos propios en contraposición a los objetivos del grupo contrario, que se niegan, y que motivan a los miembros del grupo a luchar y sacrificarse por su consecución, a pesar de los probables costes y pérdidas.
  • La importancia de la seguridad personal y la supervivencia nacional, que moviliza a la sociedad para que participe de forma activa en el conflicto y la prepara para vivir en condiciones difíciles.
  • La deslegitimización de las creencias y preocupaciones del otro lo que lleva a la negación de su humanidad y justificación de acciones hostiles hacia él. 
  • La imagen positiva del yo colectivo, atribuyendo valores y conductas positivas, en contraste con la imagen del adversario, lo que otorga superioridad moral al grupo.
  • La percepción de ser tratado injustamente envuelve al grupo en un halo de victimización que incentiva la búsqueda justicia y apoyo a su causa por terceros.
  • La generación de sentimientos patrióticos, de lealtad y sacrificio, con objeto de fomentar la cohesión y la movilización.
  • La importancia de ignorar conflictos internos y desacuerdos para unir fuerzas ante la amenaza externa.
  • La referencia a la paz en términos generales y utópicos como deseo último de la sociedad, pese a los obstáculos del adversario.

Basta con dejarse impulsar por uno de estos vientos, o varios de ellos, para llevar al pasaje directamente a la tempestad y consiguiente naufragio. 

 

Para saber más: 

Alister Miskimmon, Ben O’Loughlin and Laura Roselle, Routledge. Strategic Narratives: Communication and the New World Order, 2013.
Bar-Tal, Daniel. "Ethos of Conflict." Beyond Intractability. Eds. Guy Burgess and Heidi Burgess. Conflict Information Consortium, University of Colorado, Boulder. Posted: September 2004 <http://www.beyondintractability.org/essay/ethos-of-conflict>.

Visto 12200 veces Modificado por última vez en Miércoles, 24 Octubre 2018 15:39
Ignacio Martínez Mayoral

Editor en The Negotiation Club y facilitador en divergentia::la oportunidad en la diferencia

www.divergentia.es

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