Martes, 03 Diciembre 2019 16:03

Anchura de miras

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Los líderes se aprestan a negociar la formación del próximo gobierno en España. Y los electores esperan con atención el resultado de las conversaciones. Y, en especial, lo que tenga que ver con el conflicto entre el Estado y Cataluña, o entre el Estado y parte de Cataluña, o entre Cataluña y Catalunya. El principal asunto que hará posible o imposible el inicio de la legislatura.

Aparentemente, el primer escollo se ha resuelto y no es otro que el que tiene que ver con la denominación del asunto. Por lo visto, los principales negociadores (PSOE Y ERC) se han puesto de acuerdo en el uso del término "conflicto". Un primer paso. Necesario si lo que se quiere es llegar a algún tipo de acuerdo que resuelva el problema. La aceptación de que existe un conflicto no supone aceptación de nada, simplemente enmarca la negociación como un proceso para lograr una situación mejor que la actual.

A partir de ahí, los negociadores deberían situar el proceso atendiendo a dos variables. Por un lado, el marco preciso en el que se circunscribirán las conversaciones y posterior, si se produce, acuerdo. Conversaciones abiertas pero con limitaciones. Seguramente el mayor escollo. Mientras que para unos la Constitución es el marco legítimo, para otros no. Es probable que este obstáculo haga difícil alcanzar acuerdos sostenibles y de largo plazo. Y no hay grandes alternativas: Constitución o compromiso de modificación de la Constitución para dar albergue a enfoques nacionalistas, con derecho de autodeterminación, derecho a decidir, etc. insertado en la Carta Magna.

Negociado el marco, negociemos los asuntos.

Se adivinan tres grandes bloques en la negociación que tienen que ver con tres preocupaciones. Por simplificar la denominación, los asuntos que tienen que ver con el encaje de Cataluña a nivel institucional, cultural y económico. En el primero de los puntos todo lo que esté relacionado con el peso de la Comunidad Autónoma respecto a otras Comunidades autónomas, frente al Estado y frente a las instituciones europeas. En el segundo, lo relacionado con la lengua, la educación o los elementos distintivos de la cultura catalana. Y en tercer lugar, lo que tenga que ver con el traspaso de competencias, aportaciones económicas, inversiones en infraestructuras y demás.

Aunque el resultado es incierto, la principal hipótesis se orienta hacia un acuerdo de mínimos, con difusos compromisos tanto en el marco como en el fondo que dejarán para más adelante el entrar con altura de miras en las interioridades del conflicto y con anchura de miras en cada uno de las preocupaciones.

 

Artículo publicado originalmente en Linkedin. Puedes conectar conmigo en https://www.linkedin.com/in/ignaciomartinezmayoral/

Visto 54 veces Modificado por última vez en Martes, 03 Diciembre 2019 16:09
Ignacio Martínez Mayoral

Editor en The Negotiation Club y facilitador en divergentia::la oportunidad en la diferencia

www.divergentia.es

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